Policiales
Robo exprés de baterías en Posadas: la Policía detectó una banda que opera en menos de 5 minutos
La Policía de Misiones investiga una banda que roba baterías de autos en la Zona Oeste de Posadas en menos de cinco minutos.
Una modalidad delictiva creció en Posadas desde fines del año pasado y ya tiene en alerta a la Policía de Misiones. Se trata del robo sistemático de baterías de vehículos sin sistema de alarma, con un foco particular en la Zona Oeste de la ciudad. Pablo Skwarok, jefe de la Unidad Regional 1, reveló los detalles de una investigación que sigue de cerca a los responsables.
En diálogo con Radio República, el comisario describió con precisión el modus operandi de los delincuentes. «Hemos detectado esta modalidad delictiva a partir de fines del año pasado, aquí en lo que es el ámbito de la ciudad de Posadas, con diversos robos a vehículos no de último modelo, entre los modelos 2000 y 2015 aproximadamente», explicó Skwarok. Los blancos son autos antiguos, sin alarmas ni protecciones en el cárter.
Los ladrones actúan en equipos de dos, generalmente en moto. «Habíamos detectado una pareja de motoqueros, un hombre y una mujer que detectaban estos vehículos, los tenían marcados evidentemente con anterioridad», precisó el jefe policial. En apenas tres minutos, y como máximo cinco, descienden, acceden al capó y se llevan la batería sin dejar rastro.
La técnica para abrir el capó varía según el modelo del auto. En la mayoría de los casos, los delincuentes se tiran debajo del vehículo y alcanzan el sistema de destrabe, ya sea un cable o una varilla, que cortan o estiran para liberar la traba. Para los Fiat Duna o Fiat Uno de esa franja de años, la maniobra es distinta: «Proceden a extraer la parrilla del frente, lo que les permite acceder más fácil al sistema de traba del vehículo», agregó Skwarok.
El destino de las baterías robadas es la reventa ilegal. Skwarok indicó que «un equipo nuevo ilegal vale entre 70 y 150 mil pesos y más todavía», y que los delincuentes lo comercializan «a mitad de precio o mucho menos, por un ínfimo valor, en diferentes lugares». Ese mercado negro alimenta el circuito delictivo y dificulta la recuperación de los elementos sustraídos.
Dos semanas atrás, allanamientos en jurisdicción de las comisarías VII y XII arrojaron un hallazgo significativo. «Habíamos detectado un lugar en inmediaciones de una chacra de la zona Oeste en el cual habíamos encontrado un sinnúmero de baterías en desuso», relató el comisario. Sin embargo, la investigación determinó que correspondían a un comercio de recambio legal, donde los clientes entregan la batería vieja a cambio de un descuento.
La ausencia de identificación individual en las baterías complicó la situación. «Normalmente la batería no tiene una marca en particular o una identificación en particular y vuelve a tornarse una coincidencia de la marca solamente o del amperaje, no es suficiente como para acreditar la propiedad de ese bien por parte del damnificado», explicó Skwarok. Sin números de serie ni registros, probar la procedencia ilegal se vuelve casi imposible.
El domingo pasado se registró un nuevo caso que mantiene en alerta a la fuerza. «Tenemos imágenes fílmicas de cámaras privadas, lo estamos investigando, estamos tratando de detectar estos dos sujetos que han sido vistos a través de cámaras, no son nacidos de la zona, así que eso nos complica un poco más», aseveró Skwarok. Aun así, el jefe de la UR-1 se mostró confiado: «En un tiempo u otro seguramente los vamos a identificar y a proceder a la detención».
Mientras la investigación avanza, la recomendación para los dueños de autos modelo 2000 a 2015 es clara: sin alarma, sin cárter protector inferior y con sistemas de apertura de capó accesibles desde abajo o por la parrilla delantera, los vehículos son blancos fáciles. La Policía pide extremar cuidados y denunciar cualquier movimiento sospechoso en la vía pública.
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