Policiales
«La vendía por pesos»: rescatan a una niña de 8 años de una red de explotación sexual armada por su propia madre
Una investigación de la Policía de la Ciudad desmanteló una estructura digital que comercializaba imágenes íntimas de menores.
En un operativo que expone la crudeza de la explotación infantil en entornos digitales, efectivos de la División Investigaciones Tecnológicas Especiales rescataron a una niña de apenas 8 años y detuvieron a dos personas:
su propia madre y un hombre que utilizaba redes sociales para captar víctimas menores de edad.
El caso, que tiene como epicentro los barrios porteños de San Cristóbal y González Catán, revela cómo la tecnología es manipulada para fines aberrantes, incluso desde el núcleo familiar.
Una denuncia que encendió la alerta
Todo comenzó el 20 de febrero, cuando un padre denunció que su hija había sido contactada por un adulto a través de TikTok.
Los investigadores iniciaron un rastreo digital que permitió identificar al sospechoso: un hombre que, tras ganar la confianza de las menores en plataformas públicas, migraba las conversaciones a mensajería privada para enviar contenido sexualizado y, en algunos casos, intentar coordinar encuentros presenciales.
Durante el análisis de sus dispositivos, los peritos hallaron no solo material de explotación sexual infantil, sino también conversaciones reveladoras con la madre de la niña de 8 años.
En esos intercambios, quedaba en evidencia un patrón comercial: la mujer enviaba imágenes íntimas de su hija y recibía a cambio transferencias bancarias.
El rescate y los allanamientos
Con la información recabada, la Policía de la Ciudad localizó y resguardó a la menor antes de que sufriera un daño mayor.
Días después, se allanaron dos domicilios: uno en el barrio de San Nicolás, donde fue detenido el hombre que operaba como captador digital, y otro en González Catán, donde cayó arrestada la madre.
En el procedimiento se secuestraron siete teléfonos celulares (seis en poder de la mujer y uno del otro detenido), documentación y otros elementos vinculados a la investigación.
Las pericias confirmaron que el material obtenido de la niña era utilizado, además, como «cebo» para atraer a otras víctimas.
Una causa que avanza
La investigación, radicada en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N°8 de Berazategui, continúa abierta para determinar si existen más víctimas o cómplices en esta red.
El caso pone sobre la mesa la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección digital para la infancia y la necesidad de que las familias, escuelas y organismos de seguridad trabajen de manera coordinada frente a nuevas modalidades delictivas.
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